viernes, 23 de septiembre de 2016

Muriel Spark. Robinson.


Capítulo VII

...Y eso puede haber sido su forma de cortejarme; tal vez creyera que tengo debilidad por las historias y que prefiero que me regalen una buena antes que un  ramo de flores, por ejemplo, y que casi siempre me sentiré atraída por un hombre que sabe contarlas...

Capítulo X

.. No es que juzgue a las personas por su apariencia, pero es cierto que sus caras me fascinan. No las miro mucho cuando las tengo delante. Me gusta llevarme a casa la impresión que me deja una cara, para examinarla con detenimiento y rumiar acerca de ella en privado, como una bestia salvaje prefiera devorar a su presa a escondidas...

martes, 6 de septiembre de 2016

Muriel Spark


Entonces le dí un consejo muy bueno: si uno quiere concentrarse profundamente en un problema, especialmente en algo que tiene que escribir o en un trabajo de papeleo, debe adquirir un gato. A solas con el gato en la habitación en que trabaja, le expliqué, el gato invariablemente se subirá a la mesa y se instalará plácidamente debajo de la lámpara de la mesa. La luz de la lámpara le expliqué, les proporciona a los gatos gran satisfacción. El gato se acomodará y estará sereno, con una serenidad que escapa a toda comprensión. Y la tranquilidad del gato gradualmente se le transmitirá a uno mientras esta allí sentado, de tal modo que todos los elementos excitables que impiden la concentración se apaciguarán y le devolverán a su mente el autodominio que ha perdido. No hace falta mirar al gato todo el tiempo, Su simple presencia es suficiente. El efecto que tiene un gato en la capacidad de concentracion es extraordinario y muy misterioso."...

Muy Lejos de Kensignton
Muriel Spark

domingo, 5 de junio de 2016

orozco



Aunque se borren todos nuestros rasgos igual que las bujías al amanecer,
y no puedas recordar hacia atrás, como la Reina Blanca,
déjame en el aire la sonrisa.
.....
Tal vez sea imposible mi cabeza, ni un vacío mi voz,
algo menos que harapos de un idioma irrisorio mis palabras.
Pero déjame en el aire la sonrisa:
la leve vibración que azogue un trozo de este cristal de ausencia,
la pequeña vigilia tatuada en llama viva en un rincón.
una tierna señal que horade una por una las hojas de este duro calendario de nieve.
Déjame tu sonrisa
a manera de perpetua guardiana.

Olga Orozco
XVII

miércoles, 20 de enero de 2016

Hemingway. Cuentos.






Mientras el bombardeo reducía a añicos la trinchera de Fossalta, él se pegaba al suelo y sudaba y rezaba oh, Jesucristo , sácame de aquí. Jesús de mi vida sácame de aquí. Cristo por favor por favor Cristo. Si me salvas de la muerte haré todo lo que digas. Creo en ti y le diré a todo el mundo que eres lo único que importa. Por favor por favor Jesús de mi vida. El bombardeo se desplazó a otro lado del frente. Nos pusimos a trabajar en la trinchera y por la mañana salió el sol y el día era caluroso y bochornoso y alegre y tranquilo. La noche siguiente, de vueta en Mestre, no le habló de Jesús a la chica con que subió a la habitación de la villa Rossa. Ni a ella ni a nadie, nunca.

domingo, 3 de enero de 2016

Saer. La pesquisa, la adultez






Ahora, es por fin un adulto, y ser adulto significa justamente haber llegado a entender que no es en la tierra natal donde se ha nacido, sino en un lugar más grande, más neutro, ni amigo ni enemigo, desconocido, al que nadie podrá llamar suyo y que no estimula el afecto sino la extrañeza, un hogar que no es ni espacial ni geográfico ni siquiera verbal, sino más bien, y hasta donde esas palabras puedan seguir significando algo, físico, químico, biológico, cósmico, y del que lo invisible y lo visible, desde las yemas de los dedos hasta el universo estrellado, o lo que puede llegar a saberse sobre lo invisible y lo visible, forman parte y que es ese conjunto que incluye hasta los bordes mismos de lo inconcebible, no es en realidad su patria sino su prisión abandonada y cerrada ella misma desde el exterior - la oscuridad desmesurada que errabundea, ígnea y gélida a la vez, al abrigo no únicamente de los sentidos, sino también de la emoción, de la nostalgia y del pensamiento.

La pesquisa
Juan José Saer

sábado, 5 de diciembre de 2015

La pesquisa. O leer con los ojos del otro.







 Juan José Saer

La pesquisa

La conversación diaria de una anciana con su canario, mientras le limpia la jaula, es tal vez el único debate serio de los tiempos modernos, no los que tienen lugar en las cámaras, en los tribunales o en la Sorbona : habiendo ganado, después de haberlo perdido todo, el privilegio de no tener nada que perder, una sinceridad sin premeditación preside su estilo oratorio, que a veces ni siquiera se expresa con palabras, sino más bien con silencios y ademanes significativos, con sacudimientos de cabeza para nada explícitos y con miradas en las que se confunden ardor y desapego"

lunes, 5 de octubre de 2015

Berger y el acto de escribir

 
 
 
 
 
                                                 
 
 
..."El acto de escribir no es más que el acto de aproximarse a la experiencia sobre la que se escribe; del mismo modo, se espera que el acto de leer el texto escrito sea otro acto de aproximación parecido. La escritura se convierte en una lucha por dar significado a la experiencia.

La experiencia es indivisible y continua, al menos en el transcurso de una vida y tal vez en el de muchas. Nunca tengo la impresión de que mi experiencia sea solo mía y con frecuencia me parece que me ha precedido. en cualquier caso, la experiencia se repliega sobre si misma, se remite a su pasado,y a su futuro mediante los referentes de esperanza y miedo y utilizando la metáfora, que se encuentra en el origen del lenguaje y está continuamente comparando lo parecido y lo diferente, lo pequeño y lo grande, lo cercano y lo distante. Y así, el acto de aproximarse a un momento dado de la experiencia, implica un escrutinio (cercanía) y la capacidad de conectar (distancia). El movimientio de la escritura se parece al de la lanzadera en los telares; se acerca y se aleja una y otra vez, viene y va. A diferencia de aquella, sin embargo, no sigue una pauta fija. A medida que se repite a si mismo, el movimiento de la escritura aumenta su intimidad con la experiencia. Y al final, si tienes suerte, el significado será el fruto de esa intimidad. "...


John Berger
Puerca Tierra

sábado, 8 de agosto de 2015

Berger fotocopias algunos fragmentos




"Él me explica por qué es adicto a las posdatas: resulta que uno siente que algo se queda entre los dedos, que algunas palabras andan todavía por ahí buscando acomodo entre frases, que uno no acaba de vaciar los bolsillos del alma."

"Entre la verdad y a aflicción existe una alianza natural,porque ambas son suplicantes mudas, están condenadas a quedarse eternamente sin habla en nuestra presencia"

Placeres sencillos:
 .recoger flores por la mañana y ponerlas en un jarrón
. cortar con un cuchillo bien afilado
. echarte agua fría en la cara al despertar
. recibir una carta de alguien que quieres


Fragmentos de "Fotocopias"
John Berger

miércoles, 5 de agosto de 2015

Berger. Aquí nos vemos.


...Esperemos sólo lo que tiene alguna posibilidad de alcanzarse. Reparemos algunas cosas. Un poco es mucho. Una cosa reparada puede cambiar otras mil.
¿Y?
Ese perro de ahí abajo está atado con una cadena demasiado corta. Cámbiala, ponle una más larga. Entonces podrá alcanzar la sombra, se echará y dejará de ladrar. Y el silencio le recordará a la madre de la casa que quería tener un canario en una jaula en la cocina. Y cuando el canario cante, planchará más. Y cuando se ponga la camisa planchada para ir a trabajar, al padre le dolerán menos los hombros. Así que cuando vuelva a casa bromeará como solía hacerlo con la hija adolescente. Y la hija cambiará de opinión y decidirá por una vez, llevar a su novio a casa a cenar. Y otra vez que vaya, el padre le propondrá al joven ir juntos a pescar....¿quién sabe lo que puede pasar?
Sencillamente, cambia la cadena.

viernes, 26 de junio de 2015

Aira. Varamo



.La casa era pequeña y su capacidad para contener secretos era limitada

.En la Muralla China de la Historia se reflejaba cada una de las pequeñas exentricidades de la existencia individual.

.A esa hora en los interiores, la luz se devoraba a si misma. Eso también hacía ruido. El silencio creaba pequeños "antes" y "después" en las sucesiones de la luz. El ruido mismo hacía ruido, discreto y plegado.

. Los dedos no le obedecían, como un manco acostado dentro de un hojaldre blanco boxeando con una ostra.

. La única realidad eran los hechos, el globo de nácar rosado de lo que pasó.

. Una madre era una criatura que tenía muchas capas de vida superpuestas.

. Varamo tenía esos dos billetes malditos en el bolsillo, como dos alas de murciélago abanicando una aterciopelada tiniebla; le pesaban como pensamientos que todavía debía pensar.


Estas grageas quizás los inspiren a leer la pequeña maravilla que es Varamo de César Aira....

miércoles, 10 de junio de 2015

Cuando terminamos un libro



El instante en que terminamos un libro.
Ese momento en que el universo que habitamos y construímos mientras leíamos se termina, desaparece en el aire y retoma  su condición de ficción donde permanecerá brumoso en nuestro recuerdo.

De algún modo nos entristecemos, dejamos de coexistir con los personajes y los habitáculos que construimos en nuestra mente para que la acción tenga lugar.
Sumergidos en el libro, todo ese tiempo, imagimanos caras, ropas, paredes, miradas, cuidades enteras, letra por letra, frase por frase.

La última palabra de un libro es el indicio de que ese mundo se acaba y quizás eses minúsculo acto sea una pequeña puesta en escena, literaria, de nuestra propia finitud.

E. L.

jueves, 7 de mayo de 2015

Virginia Woolf



Caramba, si una quiere comparar la vida con algo, debe asemejarla a que la lleve un viento por el túnel del metro a cincuenta millas por hora, ¡Para aterrizar en la otra punta sin una sola horquilla en el pelo! ¡Que la arrojen a los pies de Dios totalmente desnuda! ¡Para desplomarse de cabeza en los prados de asfódelos como paquetes de papel marrón lanzados tobogán abajo en la oficina de correos! Con el pelo volando hacia atrás como la cola de un caballo de carrera. Sí, eso parece expresar la rapidez de la vida, el perpetuo desperdicio y reparación ; todo tan fortuito, todo tan azaroso...

La marca en la pared
Virginia Woolf

lunes, 12 de enero de 2015

Imagen de John Keats




"Keats es el hombre que anda con un libro en el bolsillo. El libro importa pero no impide andar. Poeta ambulatorio, como Rimbaud, de los ritmos de la marcha, del entrecruzamiento indecible de las mil sensaciones que ponen este verbo, andar -cuando se anda despierto y por donde uno quiere- de todo eso nace la imaginería del poema. Las casa, esos cariñosos calabozos humanos, no atrapan la rápida imagen de John.
Keats es este hombre para quien el mundo exterior existe.
Las manos de Keats salen a conocer el mundo y le traen una cosecha de ciego, un recuento de imágenes palpadas."

Imagen de John Keats
Julio Cortázar


jueves, 6 de noviembre de 2014

colores



Una lista subjetiva de cosas que a mí me parecen amarillas, son las tías solteras, las gomitas o pastillas de goma, la timidez, la letra H, los poemas de todas las mujeres (excepto los de Emily Dickinson , que desde luego son rojos) las proposiciones lascivas, las deudas, los años setenta, la canción de Nat King Cole "China Gate", la tristeza, el departamento de Inglés de Yate, el país como el nombre de Brasil, agosto, las Cámaras del Congreso, la palabra "hills", las pantallas de lámpara, los médicos, los agentes de seguros, los agudos y chirriantes sonidos de los niños en los patios de recreo (..."burlándose de la vida" de acuerdo con la folcklorista británica Iona Opie) el compromiso político, el estado de Nebraska, la enfermedad en general, las viejas ruedas de carretas, los susurros y el insulso nombre Catherine.

lunes, 27 de octubre de 2014

dickens. paseos nocturnos. perdido



Siendo yo niño muy pequeño, lo mismo en años que en estatura, me extravié un día en la City de Londres.
En este momento se apodera nuevamente de mí el mismo instintivo terror infantil de verme extraviado que sentí entonces. Estoy convencido de que mi terror no habría sido más fuerte ni aunque me hubiese perdido en el Polo Norte en lugar de en aquella calle estrecha, concurridísima e incómoda sobre la que en aquellos tiempos se alzaba el león. Pero este primer pánico mio se consumió en un breve ir y venir de acá para allá entre lloros; después de esto, poseído de un sentimiento de triste dignidad, me metí en una plazuela o patio y me senté en un escalón para meditar en cómo había yo de vivir allí en adelante.
Por más que hago memoria no recuerdo que se me ocurriese, ni por un momento, la idea de preguntar a nadie el camino a mi casa. Quizá en aquel entonces prefiriese yo el triste honor de haberme extraviado; aunque abrigo una gran convicción de que por pensar en lo que había de hacer en el futuro lejano, no tenía ojos para ver lo más inmediato y sencillo. Yo era entonces muy niño, tenñia solo ocho o nueve años.

Charles Dickens
Paseos Nocturnos
Perdido

lunes, 20 de octubre de 2014

JD Salinger






Nicholson lo miró y sostuvo la mirada, reteniéndolo.
-¿Qué harías si pudieras modificar el sistema de enseñanza?- preguntó ambiguamente. ¿Has pensado en eso alguna vez? La enseñanza es mi obsesión...., es en lo que me ocupo, por eso te pregunto.

-Bueno,...no estoy muy seguro de lo que haría - dijo Teddy- Lo que sé es que no empezaría con las cosas con que por lo general empiezan las escuela. Cruzó los brazos y reflexionó un instante. Creo que primero reuniría a todos lo niños y les enseñaría a meditar. trataría de enseñarles a descubrir quienes son y no simplemente cómo se llaman y todas esas cosas....pero antes creo que les haría olvidar todo lo que les han dicho sus padres y todos los demás. Quiero decir, aunque los padres les hubieran dicho que un elefante es grande, yo les sacaría eso de la cabeza, Un elefante es grande solo cuando está al lado de otra cosa, un perro, o una mujer, siquiera les diría que un elefante tiene trompa. A lo sumo , les mostraria un elefante, si tuviera uno a mano, pero les dejaría ir hacia el elefante sabiendo ellos tanto como el elefante de ellos. Lo mismo haría con la hierba y todas las demas cosas. Ni siquiera les diría que la hierba es verde. Los colores son solo nombres, porque si usted les dice que la hierba es verde van a empezar a esperar que la hierba tenga un aspecto determinado, el que usted dice, en vez de algun otro que puede ser igualmente bueno y quizás mejor.

Además si quisieran aprender todo lo demás, nombres y colores y otras cosas podrían hacerlo si les gustara, cuando tuvieran más edad. Pero yo querría que ellos empezaran con la verdadera forma de mirar las cosas y no mirándolas como hacen todos los demás.


Fragmento del cuento Teddy
JD Salinger


lunes, 29 de septiembre de 2014

Coetzee.







Ese es el gran secreto de las mujeres, eso es lo que les da ventaja sobre los hombres como nosotros. Saben cuándo ceder, cuándo echarse a llorar. Nosotros no lo sabemos. Aguantamos, embotellamos la pena dentro de nosotros, la encerramos a cal y canto, hasta que se convierte en el mismísimo demonio. Y entonces nos da por cometer alguna estupidez, solo con tal de librarnos de la pena, aunque no sea más que un par de horas. Sí, cometemos alguna estupidez que luego habremos de lamentar durante toda la vida. Las mujeres conocen el secreto de las lágrimas.


J M Coetzee
El Maestro de Petersburgo

viernes, 26 de septiembre de 2014

Coetzee




Deposita la maleta sobre la cama y la abre. Encima de todo encuentra un traje de algodón blanco bien doblado. aprieta la frente contra el tejido y muy débilmente le llega el olor a de su hijo.Respira hondo una y otra vez, pensando: es su espíritu que entra en mí.

Cuando la muerte siega todos los demás lazos, aún queda el nombre. El bautismo: la unión de un alma con un nombre, el nombre que llevará por siempre, para toda la eternidad.

Las lágrimas le sientan bien a su manera, como un suave velo de ceguera que se interpone entre  el mundo y él.

Piensa en los dolientes de un velatorio, piensa en cómo se abalanzan sobre la comida y la bebida. Hay en eso una especie de exultación, una jactancia que se espeta en la cara de la muerte : a nosotros no nos tienes!


Fragmentos de la primera parte de
El Maestro de Petersburgo
JM Coetzee

lunes, 15 de septiembre de 2014

Thoreau . sobre la vida cotidiana



Por la noche los hombres vuelven a casa dócilmete desde el campo o la calle de al lado, donde los persiguen los ecos domésticos y su vida languidece porque allí respiran tan sólo su propio aliento; mañana y tarde, sus sombras llegan más allá de donde quedaron sus pasos cotidianos. Cada día deberíamos regresar al hogar de lejos, de aventuras, peligros y descubrimientos, con experiencias nuevas y el carácter renovado.


Walden
Henry David Thoreau

lunes, 8 de septiembre de 2014

No se contar hasta uno.



El tiempo sólo es el río en el que voy a pescar. Bebo en él ; pero mientras bebo veo el lecho arenoso y constato su poca profundidad. Su débil corriente se desliza a lo lejos, pero la eternidad permanece. Querría beber en lo profundo, y pescar en el cielo, en un fondo pedregoso repleto de estrellas. No puedo contar hasta uno. No conozco la primera letra del alfabeto. Siempre he lamentado no ser tan sabio como lo fui el día en que nací. La inteligencia es una cuchilla : discierne y abre su camino en el secreto de las cosas. No deseo tener mis manos más ocupadas de lo necesario. Mi cabeza es manos y pies. Siento concentradas en ella mis mejores facultades. Mi instinto me dice que mi cabeza es un órgano excavador, como lo son los hocicos y las patas delanteras de algunos animales y ella me servirá para minar y horadar mi camino a través de estas colinas. Creo que el filón más rico se halla en los alrededores, me fío de la varita mágica y de  los finos vapores que se elevan desde la tierra, y aquí comenzaré a excavar.